
Una dificultad de aprendizaje sucede en el inicio de cierto aprendizaje, si a pesar de un trabajo específico la dificultad persiste, nos encontramos ante un trastorno.
Por ejemplo, la adquisición de la lecto-escritura se logra en el transcurso entre los 6 y los 8 años. A los 6 años, el niñ@ puede tener una dificultad con el aprendizaje; si después de los 8 años la dificultad continúa, podría considerarse un trastorno.
En cualquier caso, y tomando en cuenta la plasticidad cerebral, la intervención adecuada lleva siempre en un mejor pronóstico.